jueves, 16 de julio de 2009

En el descampado...

Locura, es lo único en lo que pensaba mientras conducía hacia donde habían quedado. Se conocieron hace tres dias, solamente contactando por el mesenger y nunca se habían visto en persona, pero ese dia habia sido distinto. Tal vez el calor... tal vez el deseo.. todo ello habia llegado a un punto álgido que hizo que se decidieran a quedar para aliviar el calenton.

Dado que desconocía el lugar de la quedada se puso el gps en el coche y marcó la dirección donde debía recogerla, pan comido. Durante el trayecto por su cabeza pasaron mil ocurrencias, desde donde había colocado los condones, si se habia acordado de traer una manta para el coche o si el deberia ser quien diese el primer paso. Todo un caos que hizo que el trayecto se le hiciese corto pero nerviosamente poco ameno.

Alli estaba, aparcó el coche y sacó un cigarrillo para calmar los nervios, llegaba antes de la hora, pero mejor, no le gustaba llegar tarde, y menos a una cita con una chica. Al cabo de cinco minutos la observó doblar la esquina, ella llevaba un vestido de tirantes largo verde y fino estampado con motivos florales. El vestido estilizaba sus formas y acentuaba sus maravillosos y generosos pechos con un escote de lo mas provocador, el pelo largo y negro se lo iba recogiendo en forma de coleta mientras caminaba.

Un golpe de claxon llamó su atención, decidió tras ello salir del coche para saludarla con mas efusividad. "Hola, Ana Maria, que tal? estas muy guapa... muac muac, dijo mientras le daba dos besos en la mejilla, Vamos? tu diriges...

Ámbos se introdujeron en el coche, no tenian sito para quedar, asi que eligieron para su encuentro morboso un descampado, solamente por el morbo que le daba a ella hacerlo alli con un desconocido. El trayecto era corto, sin embargo tras los 5 primeros minutos de intercambio de vanalidades el silencio se cerró y se notaba una cierta tensión en el ambiente.

Para romper un poco el hielo puso la radio, estaban poniendo uno de esos programas de sexo, le pareció graciosa la coincidencia y lo dejó puesto. Mientras lo tenían de fondo escuchaban e intercambiaban alguna sonrisa y comentario acerca de lo que se decía, intercambiando experiencias personales, con lo que se fue creando buen ambiente.

Al cabo de un rato llegaron, un pequeño promontorio en un monte que colindaba a un campo de golf, todo muy apartado, ideal para los amantes furtivos que buscan un momento de lujuria. Se quedaron en el coche mientras seguían escuchando, con los asientos medio reclinados los dos se tumbaron de medio lado para charlar mirandose con mas comodidad. Ella lo observaba fijamente, mirandolo con sus dos ojos negros mientras una de sus manos recorría su pierna de forma inocente.
"Te gusta mirarme? me excita mucho que que observen... dijo ella, mientras el asintió en silencio.
Como si reconociese la aprobación ella empezó a juguetear con su mano. En la radio comenzó a sonar la canción de "noches de blanco satén" mientras ella, que se encontraba tumbada de lado en el asiento del copiloto llevaba su dedo índice por su costado, bajando despacio, como dibujando su forma hasta el extremo donde terminaba el vestido; su dedo, presionando con suavidad fue apresando la tela, y comenzó a subirla con suavidad mientras continuaba ascendiendo.

El se estaba excitando mirandola, podia notar como su pene protestaba dentro de sus pantalones, mientras la dejaba hacer, observandola como un voyeur...

Ella continuó desnudandose siguiendo el tempo de la canción, subiendo el vestido hasta mediado el muslo su mano se perdió hacia el interior, mordiendose un labio y musitando sensualmente susurró "No tengo nada debajo... te gusta?"

Afirmó sin dudarlo mientras observaba como se tocaba, como su mano realizaba suaves movimientos circulares y alternaba metiendose suavemente dentro y fuera, era evidente que hacerlo delante de un desconocido la excitaba... El no podía aguantar mas y se dejo llevar por sus impulsos primales, salio del coche, lo rodeo y la invitó a salir fuera, necesitaba besarla, notar el contacto con su piel, tocarla, sobarla...

Ella se ofreció con ansiedad, casi chocaron al salir del coche, se besaron con desesperada pasion, mientras el la llevaba contra el coche, en un movimiento rápido la agarró en bolandas mientras la besaba, y la trasladó sobre el capó del coche. Necesitaba penetrarla ya, sin mas preambulos.

No recordaba como lo hizo pero su ropa desaparecio en tiempo record, ella se subió el vestido como pudo mientras el usaba el capó del coche como cama improvisada mientras la penetraba, en la primera lenta embestida notó que ella estaba muy lubricada, pese al insensible condon podia notar la calidez de su vagina, cosa que le excito mucho.

Ambos de dejaron llevar, gimiendo y jadeando, al cabo de unos minutos ella se incorporó poniendose de pie y apoyando una pierna sobre el coche mientras la penetraba y despues follandosela en bolandas.

De repente empezó a llover, pero ellos no lo notaban, el calor era superior a su entorno, sin embargo, el equilibrio era precario y resbalaron, cayendo hacia la pendiente que daba al campo de golf; por suerte, lo peor del impacto lo acolchó la tupida hierba.

Por lo esperpentico de la situación ambos estallaron en carcajadas, alli estaban ahora, tumbados los dos, notando como la corta hierba se iba mojando y se les clavaba en los cuerpos desnudos. Ella tomó la iniciativa, se acercó a el y le empezo a masturbar mientras le susurraba obscenidades al oido, de como le gustaria que se la clavara en ese momendo, que si queria que la hicera gritar de placer.... palabras que lo motivaron en un momento. Sin dudarlo ella se puso encima, y empezó a cabalgarlo, primero despacio, y luego cada vez mas rapido mientras estallaba en gemidos mientras botaba, la excitación hizo que su primer orgasmo fuera rápido. El, decidido a no darle tregua la giró violentamente hacia un lado, ahora ella estaba debajo. Sin piedad el le levantó las piernas formando una V y la empezó a penetrar con rapidez y fuerza, ella agarraba con fuerza la hierba, arrancandola en ocasiones con la ansiedad.

El movimiento fue in crescendo, tras unos minutos el la puso a cuatro patas, la penetró mientras agarraba su coleta, a ella le gustaba el sexo duro, asi que empezó a susurrarle al oido a ella, que gemia pidiendo mas mientras con una de sus manos acariciaba su clitoris. Ella queria probar el anal, pues nunca lo habia realizado; el, con una suave embestida le quitó su virgo trasero, empujando despacio, lubricando. Ella mezclaba los gemidos y gritos con el placer y el dolor mientras llegó a su primer orgasmo anal, que fue largo y devastador y que coincidió con la descarga del orgasmo de el. Tras unos instantes mágicos de olvido estaban tumbados y exhaustos, por lo que se dejaron caer sobre la hierba mojada, la lluvia bañaba sus rostros mientras se abrazaban, empezaba a hacer frio.