Aquella era la noche esperada. Llevaban charlando por el mesenger casi un mes, compartiendo morbo y sexo virtual, conociendose y compartiendo secretos y deseos, fantasias realizadas y otras tantas deseosas de realizar, pero todo ello al final era vacio.
El sexo virtual siempre es una pobre imitación del verdadero, por mucho estímulo que pueda obtener la imaginación siempre se anhela ese contacto del piel con piel y ahora Jose lo necesitaba, hasta ahora solo habia tenido una regla inviolable con su misteriosa interlocutora, nada de nombres, nada de fotos, nada de caras. Todo por el morbo, para no tener prejuicios de ningun tipo sobre la persona, para no catalogar a la persona por su físico.
En todo ese tiempo solo conocía de ella su voz, armoniosa, dulce y seductora, cuando por las noches se relataban el día a día como dos amigos que se conocen de toda la vida, y las conversaciones derivaban inexorablemente hacia el sexo.
Si, todavía recordaba el primer día cuando le había propuesto sexo telefónico. Se sintió raro al principio, era una situación extraña escuchar a la otra persona gemir mientras se daba placer, pero al cabo de un rato mientras cerraba los ojos y se masturbaba trató de focalizar la situación en su mente y dejarse llevar. Indudablemente era una situación nueva y morbosa, pero después de un par de ocasiones la novedad se convirtió en monotonía, y ahora necesitaba algo más físico para satisfacerse, por ello una idea cruzó su mente, y le propuso a su misteriosa interlocutora un morboso juego, una cita a ciegas... literalmente.
La idea era simple, quedar en casa de ella, pero con unas condiciones muy especiales, nada de luz, ella accedió, le pareció morbosa la situación y concretaron realizarla esa misma noche.
Jose estuvo excitado todo ese día y no veia el momento de que llegara la noche, finalmente salió de su trabajo y llegó a casa, miró el correo y observó un mail entrante con el sitio concreto donde debía dirigirse, pan comido, era un sitio un tanto alejado, por lo que cogió el coche y se dispuso a salir.
Tras unos minutos de conducción que le parecieron eternos llegó al sitio indicado. Era un pequeño y solitario chalet de las afueras, rodeado con un gran muro de piedra del que sobresalían unos grandes setos, se acercó cuidadosamente a la puerta y probó a empujarla, tal y como se había establecido la puerta estaba abierta y al lado había una nota que rezaba lo siguiente... "Sube las escaleras y abre la puerta de la casa, hay una cuerda en el suelo en la entrada. Cierra la puerta y sigue el recorrido de la cuerda a oscuras hasta donde te lleve...."
Dicho y hecho, tras el sonoro click de la puerta al cerrarse la casa estaba extrañamente silenciosa, ningún ruido delataba la presencia de mas gente, Jose procedió a concentrarse en la nudosa cuerda, que se encontraba sobre el suelo, y se agachó para ir tanteando despacio hacia donde le llevaba.
Tras un par de serpenteantes giros al fin se maravilló de no tropezarse con ningun mueble, y fue a parar a lo que pensaba que era un dormitorio. La cuerda finalizaba en un objeto duro, que por el tacto dedujo al instante que era una cama, procedió a sentarse en la cama y un sonoro crujido de protesta fue inicialmente lo único que escuchó.
Intranquilo, fue aguzando el oido, y notó que no se encontraba solo en la habitación, una respiración acelerada era audible desde el otro extremo. La respiración se hizo más fuerte según la otra persona se acercaba, al momento siguiente la cama osciló, sin duda alguien se había subido y estaba parado a solo unos centimetros de el, ya que podia notar el olor penetrante y dulzón del perfume de mujer. Reprimió las palabras y se concentró en el resto de sus sentidos, primero en el olfato, en ese perfume penetrante y dulzón.... alzó una mano temblorosa, esperando encontrar un nuevo territorio de exploración, tenuemente las yemas de sus dedos rozaron una piel suave, que al ser tocada inicialmente se retrajo un poco, pero tras el sobresalto inicial se quedó firme esperando ser explorada....
Las dos manos salieron disparadas como si tuvieran vida propia, y timidamente buscaron las formas de aquella carne, era un cuerpo desnudo, sin duda, femenino en sus formas y por el contorno y la forma de la cadera era menudo. Alzó las manos sobre el contorno de la cadera para delimitar mas las formas, unos pechos pequeños pero firmes parecieron encontrarse en su camino, y le parecio escuchar un breve gemido cuando sus manos se estrellaron y magrearon todo su área, la cual amasaban suavemente.
El se acercó, y probó a buscar los labios de su interlocutora, los cuales encontró con facilidad y se fundieron en un beso salvaje, un duelo de lenguas profundo que terminó en un breve mordisco de ella en los labios de el. Aquello era primal, mientras se habian besado casi le habia arrancado la ropa con las prisas, su respiracion acelerada era su único lenguaje mientras ávida de sexo bajaba su boca a toda prisa por su pecho hasta que llegó a su pubis, introduciendo primero una mano en su slip de la que saco como trofeo su polla dura.
Empezó a moverla frenéticamente, en pocos segundos se la introducía en la boca con avidez, tragandola despacio y haciendola chocar contra el velo del paladar, llenandola de saliva mientras la sacaba lentamente y colocaba el glande entre sus labios, succionandolo y lamiendolo haciendo graciosos ruidos, como el que sorbe un batido.
El gemia, y empezó a gemir más cuando le empezo a chupar los testiculos, parece que a ella le gustaba hacerlo... por su parte el acariciaba su espalda y masajeaba su cabeza mientras ella lo devoraba, se creyó que iba a explotar y le dio una seña a su compañera. Una mano lo empujó hacia atras indicando que se recostara en la cama, al poco notó que alguien se ponia de pie y se movia en la cama, ella estaba moviendose.
Su siguiente sensación fue un peso encima, y una calided humeda cerca de su boca, mientras notaba que unas tetas se frotaban contra su estómago y una boca y una mano volvian a masturbarlo.
Entendió al momento el movimiento y empezó a realizar su parte del 69, agarrando el culo con ambas manos mientras su lengua buscaba el clitoris, búsqueda que duró poco, en unos momentos notó una oscilación del peso de ella hacia atras y se dió cuenta que ella estaba a punto de correrse, por lo que siguio chupando con mas viveza hasta que un sonoro gemido seguido de unos movimientos pélvicos delataron su orgasmo. De forma frenética ella se levanto y buscó nerviosa su polla, se puso a horcajadas y empezó a mover la cadera de forma frenetica durante un rato, gimieron juntos, sudaron juntos y finalmente ambos se corrieron en un sonoro orgasmo.
Tras unos instantes inciertos sin mediar palabra ella se levantó, el escuchó pasos alejandose y un golpe sordo, como si alguien hubiera tirado algo al suelo. Sorprendido se vistió rápidamente y siguió la cuerda para salir de aquella casa, pero algo no encajaba, la cuerda que salía de la habitación ahora zigzagueaba más, y daba la impresión de que lo llevaba a otra habitación de aquella extraña casa....
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